Evento de Tunguska: 105 años después

Ciento cinco años atrás, en las estepas siberianas se vivió un evento único que a lo largo del siglo pasado ha desatado todo tipo de teorías y conspiraciones. Una explosión de proporciones catastróficas calcinó en esas tierras, ocasionando grandes estragos naturales y dejando la interrogante que científicos aún no logran responder con precisión: ¿Qué sucedió el 30 de Junio de 1908?

El objeto que impactó en el cielo tenía 80 metros de diámetro, y ocasionó una segunda explosión que incendió y derribó árboles en un área de 2.150 km², llegando a destruir 80 millones de los mismos. A 400 km a la redonda las tiendas de la tribu nómada Evenki volaron por la onda expansiva, los caballos cayeron al piso, las ventanas de los poblados cercanos se resquebrajaron y el famoso tren transiberiano tuvo que detener su marcha por miedo a descarrilar por la fuerte vibración que sacudía los vagones y los rieles.

Días después del evento, las noches eran tan brillantes que en muchos puntos de Rusia y Europa se podía leer sin la necesidad de luces artificiales.  Como si fuera poco los observatorios del Monte Wilson y el Astrofísico del Smithsonian en Estados Unidos detectaron una reducción en la transparencia de la atmósfera durante varios meses, siendo esta la primera muestra de efectos asociados a explosiones de alta potencia.

Se estima que la explosión tuvo una fuerza de 30 megatones, para ponerlo en perspectiva: la energía liberada durante el evento de Tunguska fue mil veces más fuerte que la liberada por la bomba atómica lanzada en Hiroshima por el gobierno americano.

Árboles calcinados y derribados por la fuerza de la explosión

Al contrario de lo que se podría pensar, el gobierno zarista no investigó el suceso de inmediato, ya que, según citan algunas fuentes, querían hacer pasar el fenómeno por una advertencia divina ante la inevitable revolución anti zarista que se gestaba en el seno del país. La distancia y soledad que abrazaba esa región también fueron factores importantes para no darle importancia al estudio del fenómeno.

Trece años tuvieron que pasar para que durante la gestión de Lenin comenzaran a desarrollarse las primeras investigaciones sobre el misterioso evento. Estas fueron llevadas a cabo por la Academia Soviética de Ciencias, lideradas por el principal investigador del caso: el minerólogo Leonid Kulik.

Investigaciones en la zona de impacto

Kulik, realizando un estudio para la mencionada academia sobre la cuenca del Río Tunguska en la región de Podkamennaya, deduce por los locales que la explosión fue ocasionada por el impacto de un gran meteorito. El experto persuadió al gobierno soviético para que financiaran una expedición a la región afectada, basado en la premisa de que se podría encontrar hierro meteórico para la industria rusa. Finalmente la expedición partió en 1927, siendo el primer registro escrito sobre el estudio del evento.

Al llegar a la zona en cuestión, la expedición de Kulik se pone en contacto con cazadores Evenki para que los asistan como guías de esas inhóspitas tierras. Al llegar a un área al sur del sitio, las supersticiones Evenki frenaron a los cazadores que no quisieron seguir acompañando a los científicos, temiendo a los llamados “Hombres del Valle”. El minerólogo y sus hombres tuvieron que regresar al campamento base, atrasando sus investigaciones durante varios días en busca de nuevos guías capaces de adentrarse a las boscosas regiones siberianas.

Leonid Kulik y su expedición por Tunguska con la ayuda de la tribu Evenki

Al llegar a la zona del impacto, Kulik y sus hombres quedaron estupefactos por la terrorífica visión: no había cráter alguno, pero en el epicentro de la explosión, una zona de 8 kilómetros cuadrados de árboles calcinados y derribados hacia todas direcciones marcaban el origen del impacto.

El investigador señalo erróneamente agujeros donde concluía que se encontraban restos del meteorito, pero no poseía las herramientas necesarias para excavar en ese momento, quedando en simples conjeturas. Más tarde, en 1960, se estableció oficialmente que la zona de impacto formaba una especie de mariposa con las “alas abiertas” de 70 kilómetros y un “cuerpo alargado” de 55 kilómetros.

Los árboles se mantenían calcinados años después del evento

Durante los próximos diez años, hubo aproximadamente tres expediciones al área que dieron lugar a más datos sobre lo que realmente sucedió ese día. Se encontraron diversos baches pantanosos que variaban de 10 a 50 metros de diámetro, lo que hizo pensar en primera instancia en cráteres. Luego de ardua tarea de drenar uno de estos pozos, específicamente uno llamado “Cráter de Suslov” de 32 metros de diámetro, encontraron un viejo cabo, por lo que tuvieron que descartar su teoría.

En 1938, Kulik realiza un relevamiento de fotografías áreas cubriendo una zona de 250 km cuadrados. Los negativos de esas fotos fueron quemados por órdenes de Yevgeny Krinov, Presidente del Comité de Meteoritos de la Academia de Ciencias Soviética en 1975 (Bronshten (2000), p. 56.).

La excusa de esta acción fue que representaban un peligro de incendio, aunque se estipula que fue hecho a adrede por oficiales especialistas en meteoritos, que repudiaban todo lo asociado a enigmas inexplicables.

Afortunadamente, impresiones de esas fotos se pueden encontrar aún hoy en la ciudad de Tomsk (ver fotos aquí)

Foto aérea hecha por Kulik

Expediciones más tardías, realizadas en 1950 y 1960 encontraron esferas microscópicas de magnetita y silicatos en la tierra. Se pensó que estas esferas también estaban en los árboles caídos, pero no se pudieron  detectar con métodos contemporáneos, pero finalmente y con mejor tecnología se pudo identificar estas esferas también en la resina de los árboles.

El estudio químico de estas esferas microscópicas reveló que contenían grandes porciones de níquel en relación al hierro, comúnmente encontrado en meteoritos. Esto llevó a la conclusión que se trataban de una roca de orígenes extraterrestres. Esta teoría se ve apoyada por la distribución de estas esferas en el área afectada, siguiendo los patrones comunes de las ráfagas de polvo y material que expelen los meteoritos al impactar con la Tierra.

Estudios realizados en 1999 (Finding of probable Tunguska Cosmic Body material: isotopic anomalies of carbon and hydrogen in peat,Planetary and Space Science, Volume 47, Issues 6–7, June 1, 1999, Pages 905–916) encontraron restos de otro tipo de metales, seguramente del ambiente natural de la roca, lo que impulsó aún más su origen espacial.

Una expedición italiana que visitó la zona en el 1999, anunció en 2007 que habían encontrado un cráter en el Lago Cheko que podían asociar al evento ocurrido en Tunguska, con 50 metros de profundidad y 450 metros de diámetro, a casi 5 km del epicentro de la explosión.

Lago Checo, donde los investigadores italianos sitúan el cráter

Los científicos en cuestión afirman que no existen mapas ni crónica escrita sobre la existencia de ese lago antes de 1908, y acompañado por la cantidad de anomalías gravitatorias que suceden alrededor de Cheko, sitúan este lugar como la prueba de que un meteorito de hielo y polvo impactó contra la Tierra. Detractores de esta teoría argumentan que se trata de un cráter pequeño en comparación a otras huellas dejadas por rocas espaciales en distintos sitios del mundo como el Campo del Cielo en Argentina o el Crater de Sijoté-Alín en Rusia.

Detalle de las etapas ocurridas durante la formación del Lago Checo

Testimonios

Testimonio de S.Semenov, grabado por la expedición de Kulik en 1930

A la hora del desayuno estaba sentado en casa en Vanavara Trading Post, (a 65 kilómetros al sur de la explosión) mirando al norte. […]  de repente percibí, directamente en el norte, sobre el camino Onkoul´s Tunguska, que el cielo se partía en dos y un fuego aparecía alto y extenso sobre el bosque.  La separación del cielo crecía, y todo el lado norteño se cubría con fuego. En ese momento tenía tanto calor que no podía soportarlo, como si mi camisa estuviese prendida fuego; desde la zona norte, donde el fuego prevalecía, vino un fuerte calor. Quería arrancarme la camisa y tirarla, pero el cielo se cerró, y un fuerte sonido se escuchó antes de ser empujado varios metros. Perdí la conciencia por unos minutos, pero mi esposa corrió y me ayudó a entrar a la casa. Luego de eso se escuchó un ruido, como si rocas cayeran o cañones fueran disparados, la tierra tembló, cuando estaba tirado, coloqué mi cabeza contra el piso, temiendo que alguna roca cayera sobre mí. Cuando el cielo se despejó, un viento caliente pasó por nuestra casa, dejando, como hacen los cañones, caminos destruidos en las cosechas. Más tarde vimos que varias ventanas estaban rotas y la cerradura de hierro en el granero se rompió.


Testimonio de Chuchan de la tribu Shanyagir, grabado por I.M. Suslov en 1926

Teniamos una choza al lado del río con mi hermano Chekaren. Dormíamos. De repente nos despertamos al mismo tiempo. Alguien nos empujó. Escuchamos un silbido y sentimos un fuerte viento. Cheraken dijo: ¿escuchas todos esos pájaros volar sobre nosotros?. Estábamos dentro de la choza, no podíamos ver lo que sucedía en el exterior. De repente, nos empujaron nuevamente, pero esta vez caí sobre el fuego. Me asusté. Chekaren también se asustó. Empezamos a llorar llamando a nuestro padre, madre y hermano, pero nadie contestaba. Había mucho ruido fuera de la choza, podíamos escuchar los árboles caer. Chekaren y yo salimos de nuestros sobres de dormir y queríamos correr, pero luego un trueno cayó. Este fue el primer trueno. La tierra comenzó a moverse, el viento derribó nuestra choza y nos empujó varios metros. Pude ver los árboles volar, las ramas prendidas fuego, allí entendí lo que sucedía, como si hubiese un segundo sol, dañando mis ojos, incluso cuando los cerraba. Era como eso que los Rusos llaman rayos. E inmediatamente hubo un fuerte estruendo. Este fue el segundo trueno. La mañana era soleada, no había nubes, nuestro Sol brillaba como siempre, y de repente apareció un segundo sol.

Chekaren y yo tuvimos dificultad para escapar de los restos de nuestra choza. Luego vimos que en el cielo, pero en un lugar distinto,  otro relámpago y otro trueno sonó. Este fue el tercer trueno. El viento vino nuevamente, nos empujó algunos metros golpeándonos contra los árboles caídos.

Mirábamos los árboles derribados, cómo las copas de los arboles era arrancadas y prendidas fuego por el viento. Chekaren gritó: ¡Cuidado! Y señaló con su mano. Mire a esa dirección y vi otro relámpago, que provocó otro trueno. Pero el ruido era más suave que el anterior. Este fue el cuarto trueno, como un trueno normal.

Ahora recuerdo bien que también hubo otro trueno, pero fue pequeño, y bastante lejano, donde el Sol se  va a dormir.


Kulik junto a sus hombres

Periódico Sibir, July 2, 1908

En el 17 de Junio, alrededor de las 9 a.m, en la mañana, observamos una ocurrencia natural inusual. En el norte del poblado de Karelinski los pobladores vieron en el noroeste, bien alto en el horizonte, un extraño brillo (imposible de mirar directamente) blanco azulado de un cuerpo celeste, que durante 10 minutos caía lentamente. El cuerpo parecía una “pipa”, un cilindro. El cielo estaba despejado, sin nubes, sólo una pequeña nube negra se observó en la dirección general del cuerpo brillante. El clima era cálido y seco. Mientras el cuerpo se acercaba a la tierra (al bosque) el cuerpo brillante pareció mancharse, y luego se convirtío en una gran ola de humo negro. Sonó un gran estruendo (no fue un trueno) como si cayeran grandes rocas o artillería pesada fuese disparada. Todas las estructuras temblaron. Al mismo tiempo la nube comenzó a emitir flamas de formas irreconocibles. Todos los pueblerinos corrieron en pánico y se juntaron en la calle. Las mujeres lloraban pensando que era el fin del mundo.

(fuente: http://tunguska.tsc.ru/ru/science/1/0)

Teorías

Más de mil ensayos académicos se han escrito sobre el Evento de Tunguska, despertando 30 teorías de todo tipo. La más aceptada sigue siendo la de un cuerpo celeste, posiblemente un meteorito de hielo y gas, hecho que explicaría porqué no dejó un cráter al impactar. Sin embargo, muchos investigadores piensan que hasta no encontrar esa prueba definitiva, el evento seguirá siendo un extraño suceso astronómico o climático.

Tunguska en la actualidad. Aún sigue derribadas gran parte de la arbolada

Se habla de agujeros negros, de anti materia y de bombas de helio formadas naturalmente, pero todas estas teorías carecen de evidencia sólida para ser respaldadas. Los más conspiratorios, y de la escuela de los antiguos extraterrestres, plantean que este hecho fue parte de los “Calderos de Siberia” estructuras metálicas encontradas en distintas partes de la región a la que le atribuyen orígenes extraterrestres o proto humanos.

Lamentablemente y con el paso del tiempo, los residuos químicos se van extinguiendo, borrando la huella de lo que pude haber sucedido hace un siglo atrás en las misteriosas regiones siberianas.

Autor: Nikos Gemidopoulos


Fuentes:

Wikipedia (ES,EN)

Uncovering.org 

Tunguska.tsc.ru


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