Visards: tendencia enmascarada del Siglo XVI

Las llamadas Visard fueron máscaras ovaladas fabricadas con terciopelo negro usadas por las mujeres nobles del siglo 16 para protegerse del sol y mantenerse pálidas, aspecto que en ese periodo se apreciaba por la alta alcurnia.

En el Renacimiento existieron muchas tendencias extrañas, una de ellas radicaba en que la palidez de la piel reflejaba el status de la mujer que se paseaba entre el pueblo.

Por eso motivo las nobles mantenían sus cuerpos lo más pálido posible, ya que al estar quemadas por el sol, sugería que trabajaban al aire libre, lo que representaba un signo de pobreza y trabajo de campo. Es por eso que se comienza a utilizar una máscara que le otorgaba a las mujeres de la época la protección necesaria para que el sol no tocara sus rostros.

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Vizards encontradas dentro de un muro de un edificio del siglo 16 en Daventry, Inglaterra. (Foto por The British Museum)

Una de las peculiaridades de estas máscaras es que no se sujetaban a la cabeza por un hilo como las mascarillas tradicionales, sino que la portadora sujetaba un cordón unido al interior de la máscara entre sus dientes.

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 Habits de France (1581, Anónimo)

Esta práctica no tuvo el seguimiento ni aprobación esperada por parte de la nobleza, y muestra de esto lo podemos encontrar en un escrito de la época:

“Cuando suelen cabalgar al exterior, utilizan unos visores hechos de terciopelo…con los cuales cubren sus rostros, con agujeros hechos en las máscaras contra sus ojos, de forma que si un hombre que no conocía su apariencia anteriormente y tenía la chance de ver a una de ellas, él pensaría que conoció un monstruo o un demonio: porque no podía ver rostro alguno, sino dos agujeros anchos contra sus ojos, con lentes sobre ellos” – Phillip Stubbes, Anatomy of Abuses (1583)

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 Clara, the rhinoceros in Venice (1751 – Pietro Longhi)

Tiempo después en Venecia, el Visard se modificó en un diseño sin agujero para la boca, conocida como la Moretta. Esta se sujetaba entre los dientes mediante un botón, en vez de utilizar un cordón. La idea de no tener bocas era a propósito, ya que silenciando a la fémina se elevaba el concepto de misterio de su portadora, siendo una herramienta extraña de seducción durante los carnavales.

A pesar de su aspecto perturbador, las Visard no son nada comparadas a las máscaras utilizadas por los esclavistas de Santo Domingo en el 1.500 D.C, tema que abordaremos en los próximos días…

Autor Nikos Gemidopoulos


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