Operación Paperclip: De nazis a americanos

La Segunda Guerra Mundial (SGM) presenta matices de moralidad dudosa por parte de los implicados, llegando a rozar la hipocresía en puntos específicos de la coyuntura bélica. Quizás uno de los momentos en que mejor se ilustra esa característica fue cuando la Oficina de Servicios Estratégicos de Estados Unidos decide exonerar a científicos e ingenieros nacionalsocialistas para que formen parte de instituciones americanas, aprovechando las habilidades y destrezas únicas que presentaban estos hombres.

A esta osada y controversial movida se la conoció como la Operación Paperclip, secreta, hasta muchos años después de su implementación en suelo americano. Con el fin del a SGM y el ocaso del régimen del 3 Reich, los servicios de inteligencia americanos vieron una ventana abierta para reclutar a los hombres de la ciencia encargados de las Wunderwaffen o Armas Maravillosas, que comprendían desde cohetes transoceánicos, armas que hasta el momento sólo residía en la fantasía  como el misil V2 y submarinos nucleares, entre tantos otros proyectos.

 

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 Partisianos polacos con un V2 capturado. Su tecnología ayudaría a Estados Unidos a ganar la carrera espacial.

Por esa razón y para evitar que sean juzgados posteriormente por el régimen soviético, más de 700 científicos de áreas diversas junto con sus familias fueron llevados a los Estados Unidos de forma clandestina, sin la aprobación ni conocimiento previo del Departamento de Estado. Sus visas fueron falsificadas, sus historiales modificados y su pasado maquillado.

Antes de analizar el grueso de la operación, veremos porqué Alemania poseía tantos científicos de primer nivel en sus filas, y todo se reduce a la Lista Osenberg. Luego del rotundo fracaso de las tropas germanas en la Operación Barbarossa y el ingreso de un nuevo oponente aliado como lo fue Estados Unidos al teatro bélico, Alemania debía re estratificar sus cometidos si quería cambiar el curso de la guerra a su favor. Ya no podía darse el lujo de la guerra larga, sino que debían ponerle fin a este conflicto de una vez por todas.

Es así que en la primavera alemana de 1943, se hace un llamado a todos los científicos, ingenieros, químicos y técnicos del as unidades de combate para formar parte de un proyecto secreto para desarrollar nuevas armas que hagan cambiar el curso de las aguas.

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 William Picketing, James Van Allen, y Wernher von Braun (Iz a Der) comparten el modelo del primer satélite americano “Explorer 1) (31 de enero de 1958)  Foto: OFF/AFP/Getty Images

Según relata Dieter Huzel, ingeniero de cohetes en la SGM:

Inmediatamente, PhDs fueron liberados del servicio militar, Magister en Ciencias, también matemáticos fueron sacados de las panaderías, y mecánicos de precisión fueron retirados de ser conductores de camiones.”

Todos los hombres que se presentaron fueron investigados para determinar su lealtad al Reich y que sus condiciones estuviesen a la altura del proyecto futuro. Los seleccionados formaron parte de la mencionada Lista Osenberg, creada por un ingeniero científico en la Universidad de Hanover de nombre Werner Osenberg. Curiosamente, parte de esta lista fue encontrada por un técnico polaco en marzo de 1945 en un baño que no fue limpiado de forma efectiva, lo que se convirtió instantáneamente en parte de la Lista Negra, un nombre clave que recibía el documento que enumeraba a todos los científicos expertos en cohetes.

Mencionaremos en qué descubrimientos o desarrollo de tecnología estuvieron implicados estos científicos que pasaron a formar parte del común americano.

Uno de los temas  que se convierte en alta prioridad por parte del presidente John F. Kennedy en 1961 es alcanzar la luna y ganar la carrera espacial contra el bloque soviético. Para eso se le otorga la tarea a un grupo de ingenieros ex nazis liderados por Wernher von Braum, quien es el primer director del Marshall Flight Center, el centro espacial de la conocida NASA en Huntsville. Con los conocimientos previos en el desarrollo del famoso V2 (que veremos en unas semanas) este grupo de ingenieros logran hacer avances realmente sorprendentes en el campo de la aeronáutica y de la ingeniería espacial.

Este equipo, ayudado por Kurt Debus, también ex nazi, quien se convierte en el director del Kennedy Space Center en Cabo Cañaveral llega a alcanzar su objetivo, colocando el 21 de julio de 1969 a Neil Amstrong en la luna. Los detalles que la prensa nunca supo o quiso mencionar, es que esta gran hazaña nunca hubiese sido posible sin la participación de antiguos científicos alemanes.

 

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 El Doctor Wernher von Braun le explica al presidente John F. Kennedy sobre el Sistema de Lanzamiento Saturno en Cabo Cañaveral. (16 Noviembre, 1963) Foto: ZUMAPRESS.com

Muchos de estos científicos no formaron parte como líderes de investigaciones, sino que colaboraron lado a lado junto a prominentes figuras americanas. Uno de estos casos fue el programa para mejorar la salud de los pilotos americanos y mejorar sus posibilidades de vida en caso de accidentes y situaciones de extrema necesidad. La investigación de este proyecto fue hecha casi exclusivamente en la Escuela de Medicina Aérea de Randolph Field en Texas, bajo  dirección de Harry Amstrong, apoyado por Hubertus Strughold, antiguo científico nacionalsocialista conocido por sus experimentos de resistencia al frio en personas vivas.

Otra de las influencias de estos científicos es el uso y perfeccionamiento del LSD y diversos psicotrópicos. En un principio la CIA quería utilizar este tipo de sustancias para una guerra pcicoquímica, para debilitar las poblaciones enemigas, sin embargo con el avance de la guerra fría, se encuentra un mejor uso: interrogaciones y doblegación del individuo.

Así se utiliza el ingenio de varios químicos que formaban parte del IB Farben como Walter Reppe. Los sujetos de prueba, soldados que se prestan para la experimentación con LSD son interrogados bajo los efectos del psicotrópico, presentando miedo, paranoia y en algunos casos epilepsia severa. Como si fuera poco, el uso de químicos se propago hasta el famoso “polvo de ángel” capaz de inducir la amnesia.

Existieron otros rubros en los cuales destacaron estos científicos, dejando su huella imborrable en técnicas y armamento que ha desarrollado el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. La duda que planteamos desde EDLC es cómo se seleccionaron a estos científicos para exonerarlos de sus posibles crímenes, de forma que ni siquiera los servicios de Inteligencia respondieran por ellos. La doble moral de la guerra en todo su esplendor.

 

Autor Nikos Gemidopoulos


Fuentes

Wikipedia (EN)

Fragmentos de “Operation Paperclip: The Secret Intelligence Program that Brought Nazi Scientists to America”


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