Los horrores de la Unidad 731

La Segunda Guerra Mundial (2ªGM) se destaca por los horrores bélicos realizados por todos los países implicados. Sin embargo hay un lugar que se gana todos los premios a las violaciones de los derechos humanos: la terrible Unidad 731.

En pocas palabras, este Centro de Investigación Japonés se cobró la vida de 250 mil humanos (hombres, mujeres, niños) muertos en vivisecciones, experimentación de armas químicas y enfermedades, embarazos forzados, experimentos de resistencia y demás horrores que analizaremos a continuación.

La Unidad 731 estaba encubierta por la Armada Imperial Japonesa y estuvo funcional durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa (en paralelo a la 2ªGM). El complejo principal de la unidad se situaba en Pingfang, distrito de Harbin, la ciudad china más grande bajo el yugo japonés.  Estas instalaciones eran conocidas como “Prevención de Epidemias y Departamento Purificador de Aguas”. Al principio fue regulado por la Policía Militar Kempeitai del Imperio Japonés, pero luego la administración fue tomada hasta el final de su existencia por el General Shiro Ishii, un oficial de la Armada Kwantung. La edificación fue construida durante 1934 y 1939, y oficialmente adoptó el nombre clave Unidad 731 en 1941. Con seis kilómetros cuadrados de estructura y más de 150 edificios, las instalaciones realmente eran un laberinto con miles de personas trabajando en ellas.

Foto 04Foto aérea de las instalaciones

El saldo de muertes son astronómicas. 600 personas morían cada año por los experimentos realizados en la base de Pingfang, y no están incluidas las muertes de otros campos de experimentación como la Unidad 100, que funcionaron como instalaciones satélites durante su auge.

Veteranos de la Unidad 731 testificaron que la mayoría de las víctimas fueron de origen Chino, Coreanas y Mongolas. El 70% de las muertes registradas en el campamento de Pingfang fueron ciudadanos chinos, tanto civiles como militares. El resto de las víctimas, un 25% eran de origen ruso, mientras que el resto provenía de las colonias del Imperio Japonés, tanto como isleños del Océano Pacífico.

El factor más deplorable y que quizás nos muestra un poco dentro del alma humana, es que a los investigadores de la Unidad 731 se les otorgó inmunidad por los Estados Unidos, a cambio de toda la información obtenida de los experimentos humanos. Esta jugada política, de dudosa ética, llevó al gobierno americano a adoptar toda la información recopilada en su Programa de Guerra Biológica.  Los pedidos de las familias de las víctimas fueron descartados como “propaganda comunista” y fueron dejados de lado por la prensa Occidente.

Sin entrar en la compleja cronología del sitio, una de las figuras clave que llevó a cabo los experimentos más atroces fue el cirujano General Shiro Ishii. Ya con el complejo construido y funcional, los sujetos de pruebas fueron tomados de distintas poblaciones cercanas, llamándoles “maruta”, cuya traducción sería “troncos”. Esta broma interna surge cuando a las autoridades locales se les dice que las instalaciones están allí como parte de un proyecto de aserradero.

Las personas que eran trasladadas a la Unidad 731 eran criminales, bandidos, partisanos anti-japoneses, presos políticos y cualquier tipo de mujer embarazada, niño y anciano implicado en “actividades sospechosas”.

VIVISECCIONES

 

La vivisección es cualquier tipo de cirugía o intervención quirúrgica realizada sobre una persona sin anestesia y en pleno conocimiento de la misma. Este tipo de experimentos se realizaron en los prisioneros luego de ser infectados por distintas enfermedades y así estudiar el comportamiento de las mismas.

Los cirujanos procedían a realizar cirugías invasivas como remover órganos o amputar miembros del cuerpo para estudiar cara a cara la enfermedad que habían puesto en el paciente previamente. No se discriminó edad o género, e inclusive muchas mujeres embarazadas por los mismos cirujanos eran expuestas a este tipo de tortura.

To go with AFP story China-Japan-history-WWII-diplomacy,FOCUS by Neil Connor In this picture taken on January 7, 2015, visitors look at a scene of human experiments at the Unit 731 museum in Harbin, northeast China's Heilongjiang province. Unit 731 -- at first described as a lumber mill, then a water purification plant -- was built to conduct research into germ warfare, weapons capabilities and the limits of the human body, rather than for mass extermination. At least 3,000 people, mostly Chinese civilians along with some Russians, Mongolians and Koreans, were experimented on and died between 1939 and 1945, Chinese state media say. AFP PHOTO / FRED DUFOURRepresentación de una vivisección realizada por la Unidad 731 (Fuente: AFP PHOTO / FRED DUFOUR)

Dentro de los experimentos más sádicos, se registraron amputaciones con el simple objetivo de estudiar la pérdida de sangre y sus efectos. También la amputación de miembros como brazos y piernas para luego ser colocados nuevamente en los lados opuestos del cuerpo.

Según las confesiones del cirujano Ken Yuassa, la vivisección fue una práctica muy común en la época, y se realizó más allá de la Unidad 731.

CONTAGIO DE ENFERMEDADES

 

Para estudiar a fondo algunas enfermedades, los prisioneros eran inyectados con algunas enfermedades venéreas y contagiosas para tener un registro vivo de la evolución de la enfermedad. El contagio de Sífilis era lo más común, pero los registros también hablan de enfermedades venéreas transmitidas por los mismos guardias durante violaciones.

Otros males como ántrax, cólera y tétano eran colocados estratégicamente en las sábanas y otros lugares comunes de los prisioneros para estudiar el factor de contagio que tenían estas patologías. Otro dato abrumador, es que estas enfermedades también fueron probadas en pueblos y ciudades Chinas, generando más víctimas fuera de la Unidad 731.

CONGELACIÓN

 

La experimentación con frío también fue uno de los platos fuertes de estas instalaciones. Llevadas a cabo por el fisiólogo Yoshimura Hisato, muchos cautivos fueron expuestos a temperaturas muy bajas para congelar algunos miembros de su cuerpo. Según testimonio de un oficial japonés:

“Determinabamos si realmente el miembro estaba congelado cuando al golpearlo con un palo corto, emitía un sonido parecido a un tablero cuando es golpeado”

Muchos prisioneros perdían dedos, manos, brazos y piernas en estos estudios si tenían suerte, ya que muchos convivían con una gangrena fatal día a día.

ESTUDIO DE ARMAMENTO

 

Algunos prisioneros fueron usados como blancos humanos para probar los efectos de diferentes armas: granadas, lanzallamas, bombas de gérmenes, armas químicas y explosivos.

Existieron otras unidades similares, muchas de ellas satélites de la Unidad 731, enfocadas en distintas áreas de bacteriología y armas químicas.

El FIN DE LA UNIDAD

 

Los experimentos continuaron hasta el final de la guerra. Los registros detallados que Ishii quiso en repetidas ocasiones utilizar armas biológicas en la Guerra del Pacífico, pero no pudo llevarlos a cabo por diversos obstáculos. Con el avance de la Armada Roja en agosto de 1945, la Unidad 731 se dispersó hacia Japón con sus familias. Ishii emitió la orden a todos los miembros que se llevaran el secreto a la tumba, prohibiéndoles que volvieran al trabajo público en Japón. Algunos miembros de la Unidad destruyó apresuradamente parte de las instalaciones, pero la mayoría quedó intacta.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFoto actual de uno de los complejos donde se experimentaba con armas biológicas (Enlace al autor)

La mayoría de los investigadores quedaron inmunes, y hasta el día de hoy Japón habla de que sólo se propiciaron sueros en esas instalaciones, sin embargo muchos activistas chinos aún luchan por el reconocimiento de estas atrocidades. Rusia juzgó algunos miembros de la Unidad en los “Juicios sobre crímenes de guerra de Jabárovsk”. Los presos fueron llevados a Gulags de trabajo en Siberia, y Estados Unidos no reconoció los juicios, tildandolos también de propaganda comunista.

Dejando de lado las jugadas y estrategias geopolíticas que nunca tienen en consideración la empatía humana, el trabajo de la Unidad 731 es otra muestra desalentadora de qué tan lejos puede ir el hombre en su afán de expandir su poderío, llegando a mitigar y deshumanizar a sus pares.

Si quieres ver algunas de las fotos más gráficas puedes hacer clic en los siguientes enlaces:

Foto 1  Foto 2

Autor: Nikos Gemidopoulos


'Los horrores de la Unidad 731' have no comments

Be the first to comment this post!

Comparte tu opinión con nosotros