La asombrosa historia de los Rhinogrades

Estas asombrosas criaturas fueron motivo de debate durante la década del 90 al ser descubiertas por un sueco en un archipiélago perdido del Océano Pacífico. Conozcamos la verdadera historia de los Rhinogrades.

En 1941, Einar Pettersson-Skämtkvis logró escapar del ejército japonés que lo tenía prisionero durante la Segunda Guerra Mundial. Según su testimonio, su escape lo llevó hasta un archipiélago desconocido ubicado en algún lugar del vasto Océano Pacífico. Allí Einar se topó con un paraíso zoológico con una flora y fauna extravagante, posiblemente por los largos años de evolución en puro aislamiento geográfico. Uno de los animales que más le llamó la atención fue una especie de roedor cuyos apéndices nasales se habían adaptado a sus distintas necesidades, teniendo diferentes formas y longitudes.

En este archipiélago, que posteriormente fue denominado Hi-yi-yi o Hi-IAY Islands, el sueco encontró mamíferos que podían planear con sus orejas, roedores con narices cuyas ramificaciones hacían recordar a los tentáculos de los octópodos y demás rarezas hasta la fecha vírgenes para la zoología y las ciencias naturales.

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No fue hasta 1957 que estas criaturas fueron propiamente estudiadas, y fueron bautizadas como Rhinogrades o Snouters, por el naturalista alemán Harald Stümpke. El estudio completo de la biología de estos extraños roedores está registrado en su obra “Bau und Leben der Rhinogradentia”, traducida como “Forma y Vida de los Rhinogrades”.

Según el estudio, los Snouters revelaban un orden biológico independiente a otras especies, con una morfología y movimiento único en su especie. En vez de utilizar sus patas para desplazarse, extendían sus largas narices para hacerlo. Los roedores poseían una o más narices, lo que los llevó a ser calificados como Monorrhina (de una sola nariz) y Polyrrhina (de dos o más narices). La especie en general fue catalogada como “Rhinogradentia” que proviene de la palabra latina “rhino”, nariz. El científico alemán llegó a detallar 26 géneros y 189 especies, describiendo usos muy variados para sus narices además de desplazarse, como capturar insectos, posarse sobre el suelo, pescar y sujetarse de ramas entre otras tareas.

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Lamentablemente el estudio de Stümpke se fue abruptamente sacudido cuando una prueba nuclear realizada cerca del archipiélago hundió el archipiélago en cuestión además de 18 islas que se ubicaban a 100 kilómetros a la redonda de la detonación.

Seguramente te preguntarás porqué nunca habías escuchado esta historia anteriormente o visto algún documental al respecto. La realidad es que todo fue inventado por un zoólogo alemán llamado Gerolf Steiner, perteneciente a la Universidad de Karlsruhe. El universitario creó todos los detalles posibles de este encuentro ficticio, desde el prisionero sueco, el archipiélago y la nueva especie encontrada. El libro fue escrito y hecho por él bajo el pseudónimo de Harald Stümpke. Steiner parodió la monografía científica y los descubrimientos zoológicos de la época con un ingenio e imaginación sin igual, utilizando en su libro publicado dibujos técnicos anatómicos, descripciones biológicas sumamente detalladas, categorizaciones, términos científicos y demás características que se realizan ante un trabajo de ese calibre.

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Por algunos años naturalistas y zoólogos creyeron en “Forma y Vida de los Rhinogrades” como un compendio de una especie ya extinguida. Como dato curioso, en 1970 una nueva especie de mariposa fue bautizada en su honor como “Rhinogradentia Steineri”.

Este HOAX o engaño, es uno de los más populares que puede encontrarse hoy en día en Internet, dejándonos claro que las sombras siguen siendo sombras, por más reales que parezcan.

Autor: Nikos Gemidopoulos


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